El senderismo de fin de semana es la escapada perfecta: aire puro, ejercicio y paisajes que recargan la mente. Pero empezar sin preparación convierte una ruta bonita en una odisea. Esta guía te lleva de sofá a cumbre con seguridad y disfrute.

1. Elige la ruta adecuada a tu nivel

Empieza con senderos de menos de 8 km y desnivel inferior a 300 metros, bien señalizados y con cobertura móvil. Consulta reseñas recientes del estado del camino y calcula siempre el doble de tiempo del que crees necesitar para no terminar caminando de noche.

2. El equipo mínimo imprescindible

No necesitas gastar una fortuna: botas con buen agarre ya usadas (nunca estrenes calzado en una ruta), mochila de 20 litros, 2 litros de agua y capas de ropa. Lo que nunca debe faltar es un frontal con pilas de repuesto y una batería externa para el móvil, tus dos salvavidas si algo se tuerce.

3. Ritmo, hidratación y comida

Camina a un ritmo que te permita mantener una conversación; si jadeas, vas demasiado rápido. Bebe antes de tener sed y come frutos secos o fruta cada hora: el bajón de energía llega de golpe y se evita comiendo poco y a menudo, no con una gran parada al final.

4. Respeta la montaña y tu seguridad

Avisa siempre a alguien de tu ruta y hora prevista de regreso, y no te salgas del sendero marcado. Si el tiempo empeora o vas con retraso, dar la vuelta a tiempo es la decisión más valiente del senderismo, no un fracaso.

Con una ruta fácil, equipo básico y sentido común, tu primera excursión será el inicio de un hábito maravilloso. Elige este fin de semana una senda cercana y sal a descubrirla. Descarga el mapa offline de la ruta antes de salir: en muchas sierras la cobertura desaparece justo cuando más la necesitas.