El surf combina deporte, naturaleza y una sensación de libertad única. Aunque parezca difícil, cualquier persona puede ponerse de pie en su primera clase con la tabla y la playa adecuadas. Esta guía te prepara para empezar con buen pie.
Elige la tabla correcta
Los principiantes necesitan tablas grandes, anchas y de espuma (softboards): son estables y seguras. Una tabla de 8 a 9 pies te ayudará a ponerte de pie rápido. Alquila antes de comprar para probar. Una tabla grande de espuma acelera tu aprendizaje el doble.
Busca la playa ideal
Empieza en playas de arena con olas pequeñas y suaves, sin rocas ni corrientes fuertes. Las escuelas de surf conocen los mejores spots para novatos. Evita playas con mucha gente al principio. Olas pequeñas en fondo de arena: la combinación perfecta para aprender.
Domina el "pop-up" en la arena
Antes de entrar al agua, practica el movimiento de ponerte de pie en la arena: de tumbado a de pie en un solo impulso, con los pies bien colocados. Repítelo 20 veces. Practicar el pop-up en seco te ahorra horas de frustración en el agua.
Aprende las reglas de seguridad
Usa siempre el invento (correa) atado al tobillo, no sueltes la tabla cerca de otros y respeta la prioridad: quien está más cerca del pico tiene preferencia. Nunca surfees solo. El invento en el tobillo no es opcional: es tu seguro de vida.
Rema y coge olas de espuma
Tus primeras olas serán de espuma blanca cerca de la orilla. Rema con fuerza cuando sientas que la ola te empuja, mira al frente y haz el pop-up. Mantén las rodillas flexionadas y el peso centrado. Mirar al frente, no a los pies: el secreto del equilibrio.
Toma clases al principio
Dos o tres clases con un instructor certificado te enseñan técnica y seguridad que tardarías meses en descubrir solo. Después podrás practicar por tu cuenta con buena base. Unas pocas clases al inicio valen más que meses de prueba y error.