Si tu celular se apaga antes de la cena todos los días, el problema rara vez es la batería. La mayoría de los celulares modernos pueden durar un día completo fácilmente cuando controlas esos ajustes y hábitos que consumen energía en segundo plano sin que lo notes.

Domina primero tu pantalla

La pantalla es lo que más energía consume en cualquier celular, así que aquí están las mayores ganancias. Bajar el brillo de la pantalla solo un 20 por ciento puede darte hasta dos horas extra de uso al día, y en interiores casi ni notarás la diferencia. Desactiva también la pantalla siempre encendida si no necesitas ver la hora todo el tiempo.

Evita que las apps consuman en segundo plano

Muchas apps siguen actualizándose, rastreando tu ubicación o descargando contenido mucho después de cerrarlas. Cambia el acceso a la ubicación a solo cuando uses la app, excepto en mapas y apps de transporte. Las que más batería consumen casi siempre son apps que ni siquiera abres, así que limitarlas no te cuesta nada en tu día a día.

Carga de forma más inteligente

La forma de cargar importa tanto como la forma de usar el celular. Mantener tu batería entre el 20 y el 80 por ciento la mayor parte del tiempo puede alargar notablemente su vida útil a lo largo de dos o tres años. La carga rápida es cómoda, pero la carga lenta nocturna es más amable con las celdas.

Usa el ahorro de batería con estrategia

Todo celular tiene un modo de ahorro de energía, pero la mayoría solo lo activa cuando la batería está casi muerta. En la mayoría de los celulares, el ahorro de batería puede estirar el último 20 por ciento durante varias horas en vez de dejar que desaparezca en cuarenta minutos.

No necesitas obsesionarte con cada punto porcentual. Arregla la pantalla, calma las apps en segundo plano y carga con criterio, y la mayoría notará una diferencia enorme en la primera semana. Los pequeños hábitos suman rápido y tu batería te lo agradecerá por años.