La mayoría de los problemas de fontanería en casa son más simples de lo que parecen. Con unas pocas herramientas y estos conocimientos básicos puedes resolver fugas y atascos tú mismo y ahorrar cientos de euros en fontaneros.

Conoce tu caja de herramientas

Un desatascador de ventosa, una llave inglesa ajustable, cinta de teflón, un cubo y trapos viejos resuelven el 80% de los problemas domésticos. Guárdalos juntos en un lugar accesible. Con cinco herramientas básicas cubres casi todas las emergencias de fontanería.

Localiza y cierra el agua

Antes de cualquier reparación, localiza la llave de paso general y las llaves individuales de cada aparato. Ciérralas y abre el grifo para vaciar la tubería. Saber dónde está tu llave de paso general te ahorra un desastre en una emergencia.

Desatasca el fregadero y el lavabo

Empieza con el desatascador de ventosa: tapa el rebosadero, añade agua y bombea con fuerza. Si no funciona, desenrosca el sifón (pon un cubo debajo) y límpialo a mano. El sifón acumula la mayoría de los atascos: limpiarlo resuelve casi todos.

Repara un grifo que gotea

Un grifo que gotea suele tener una junta o cartucho desgastado. Cierra el agua, desmonta el mando con cuidado y sustituye la pieza: cuestan pocos euros en ferreterías. Un grifo que gotea desperdicia miles de litros al año: repáralo hoy.

Sella fugas pequeñas

Para fugas leves en roscas, desenrosca la unión, aplica cinta de teflón en la rosca y vuelve a apretar. Para emergencias, la masilla epoxi sella temporalmente tuberías. La cinta de teflón bien aplicada sella cualquier rosca que gotee.

Cuándo llamar a un profesional

Llama a un fontanero si hay fugas en la tubería principal, problemas con la caldera, mal olor persistente del desagüe o si el agua no sale con presión en toda la casa. Reconocer tus límites evita convertir una reparación barata en una obra cara.