Tus datos valen dinero, y cientos de empresas los recogen a diario. La buena noticia: recuperar tu privacidad no requiere ser un experto. Estos 12 ajustes toman minutos y reducen drásticamente el rastreo.

Google y tu cuenta

En tu cuenta de Google → Datos y privacidad, desactiva el historial de ubicaciones y el historial web: Google guarda dónde estuviste cada día. Activa la eliminación automática de datos cada 3 meses. Y revisa qué apps de terceros tienen acceso a tu cuenta: revoca las que no reconozcas.

Redes sociales bajo control

Pon tus perfiles en privado (o limita quién ve tus publicaciones), desactiva la personalización de anuncios basada en tu actividad fuera de la app, y revisa los permisos de ubicación: casi ninguna red social necesita saber dónde estás todo el tiempo. Borra también las apps conectadas que ya no uses.

Tu teléfono y navegador

En el móvil, activa "no rastrear" en privacidad y limita el rastreo de anuncios. Usa un navegador con bloqueo de rastreadores integrado o instala una extensión anti-rastreo. Y el consejo más simple: no inicies sesión con Google o Facebook en sitios nuevos; crea una cuenta con tu correo.

Combínalo con buena higiene de contraseñas: la privacidad también depende de claves únicas por sitio. Usa un gestor de contraseñas para no repetir nunca la misma clave: si un servicio sufre una filtración, tus demás cuentas quedan a salvo. Privacidad y seguridad van de la mano; una sin la otra deja la puerta entreabierta.

La privacidad perfecta no existe, pero cada ajuste cuenta. Dedica 30 minutos hoy a estos cambios y navegarás con mucha menos gente mirando por encima de tu hombro digital.