Lavar la ropa parece simple hasta que una camisa blanca sale gris o un jersey encoge dos tallas. Con unos pocos trucos, tu ropa saldrá más limpia, durará más años y gastarás menos en detergente y energía. Aquí están los que de verdad funcionan.
1. Separa por color y por tipo de tejido
Lo básico: blancos con blancos, colores oscuros juntos y colores vivos separados. Pero también separa por tejido: los vaqueros y las toallas no deberían mezclarse con la ropa delicada. Dos cestos de ropa sucia —claros y oscuros— eliminan el 90 por ciento de los desastres de la lavadora. Lava la ropa nueva de color sola las primeras veces.
2. Usa menos detergente del que crees
Más detergente no lava mejor: deja residuos en la ropa, provoca malos olores y estropea la lavadora. La dosis del tapón suele estar pensada para cargas muy sucias; para la colada normal, usa la mitad. Si la ropa sale rígida o con olor a humedad, casi seguro estás usando demasiado detergente. El vinagre blanco en el aclarado sustituye al suavizante y es baratísimo.
3. Trata las manchas antes de lavar
Actúa rápido: cuanto antes trates una mancha, más fácil sale. Para grasa, aplica jabón de lavavajillas; para sangre, agua fría (nunca caliente); para vino tinto, sal o agua con gas. Nunca metas una prenda manchada en la secadora: el calor fija la mancha para siempre. Comprueba que la mancha salió antes de secar.
4. Lava en frío y tiende bien
La mayoría de la ropa queda perfecta en agua fría o a 30 grados, y ahorras mucha energía. Tiende las camisas en perchas para evitar arrugas y sacude bien cada prenda antes de colgarla. El agua fría cuida los colores, evita que encoja la ropa y reduce tu factura de luz. Reserva el agua caliente solo para sábanas, toallas y ropa muy sucia.
Estos pequeños cambios convierten la colada en una tarea sin dramas. Tu ropa durará más, olerá mejor y tu bolsillo notará la diferencia a final de mes.