Antes de llamar a tu operadora para quejarte, prueba esto: la mayoría de los problemas de WiFi lento se deben a la ubicación del router y a la interferencia, no a tu contrato. Estos 12 ajustes pueden duplicar tu velocidad real sin gastar un euro.
La ubicación lo cambia todo
Coloca el router en un lugar central y elevado, lejos de paredes gruesas, espejos y electrodomésticos. Nunca en el suelo, dentro de un armario o detrás del televisor. Un router mal ubicado pierde hasta el 50% de su alcance: moverlo 2 metros puede ser la solución.
Cambia de canal y de banda
En edificios con muchos vecinos, los canales WiFi se saturan. Usa una app analizadora para encontrar el canal menos congestionado y cámbialo en la configuración del router. Además, conecta tus dispositivos importantes a la banda de 5 GHz (más rápida) y deja la de 2.4 GHz para los aparatos lejanos.
Reinicia y actualiza
Reinicia el router una vez al mes: limpia la memoria y reconecta todo desde cero. Revisa también si hay actualizaciones de firmware pendientes: los fabricantes corrigen fallos de rendimiento con frecuencia y casi nadie las instala.
Cuando nada basta: malla WiFi y cable
En casas grandes, un sistema WiFi mesh elimina las zonas muertas mejor que cualquier repetidor barato. Y para teletrabajo o gaming, nada supera un cable Ethernet: conecta tu ordenador directamente y olvídate del lag para siempre.
Mide tu velocidad antes y después de cada cambio con un test online. Si tras todo esto sigues por debajo de lo contratado, ahora sí llama a tu operadora con datos en la mano: tendrás argumentos para exigir una solución.