Casi la mitad de tu basura doméstica son restos orgánicos que podrían convertirse en abono de primera calidad. El compostaje casero en 2026 es sencillo, no huele mal si se hace bien y tus plantas lo agradecerán. Un compost bien equilibrado huele a tierra de bosque, nunca a basura.

Qué puedes compostar

Restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, posos de café, bolsitas de té, hojas secas, cartón sin tinta y recortes de césped. Trocea los restos grandes para acelerar el proceso. Los posos de café son oro para el compost: aportan nitrógeno y los consigues gratis.

Qué nunca debe ir al compost

Carne, pescado, lácteos, aceites, excrementos de mascotas, plantas enfermas y plásticos "biodegradables" dudosos. Atraen plagas y generan malos olores. Cuando dudes, déjalo fuera: un error contamina meses de buen trabajo.

El equilibrio entre verdes y marrones

Mezcla materiales "verdes" (restos frescos, ricos en nitrógeno) con "marrones" (hojas secas, cartón, ricos en carbono) en proporción aproximada de 1 a 3. Si huele mal, añade marrones; si va lento, añade verdes: esa regla lo resuelve casi todo.

Elige tu sistema de compostaje

Una compostera de jardín para casas con patio, una vermicompostera con lombrices para pisos, o un cubo bokashi para fermentar restos en la cocina. Para un piso, la vermicompostera es imbatible: compacta, sin olores y rapidísima.

Mantenimiento mínimo

Remueve la mezcla cada una o dos semanas para oxigenarla y mantén la humedad como una esponja escurrida. En 2-4 meses tendrás compost maduro. El compostaje pide minutos a la semana, no horas: la naturaleza hace el trabajo pesado.

Cómo usar tu compost

Mézclalo con la tierra de tus macetas, úsalo como acolchado en el huerto o prepara té de compost para regar. Tus plantas crecerán más sanas sin fertilizantes químicos. El compost casero supera a la mayoría de los abonos comprados, y es gratis.