La cesta de la compra es uno de los gastos que más ha subido, pero también uno de los más fáciles de recortar sin comer peor. Con un poco de planificación, la mayoría de los hogares puede reducir su factura de comida un 30 % en 2026. Estos trucos funcionan desde la primera semana.

Planifica el menú semanal

Dedica 15 minutos el domingo a planificar las comidas de la semana y haz la lista de la compra a partir de ese plan. Comprar con lista evita la mitad de las compras por impulso. El ahorro empieza antes de entrar al súper: quien planifica, ahorra.

Compra de temporada y marca blanca

La fruta y verdura de temporada cuesta hasta la mitad y sabe mejor. Y en básicos —arroz, pasta, leche, conservas— la marca blanca suele ser idéntica a la de marca. Compara el precio por kilo, no el del envase. El precio por kilo es la única etiqueta que importa: lo demás es marketing.

Cero desperdicio: tu otro sueldo

Se tira de media un tercio de la comida comprada: eso es tirar un tercio del dinero. Cocina con lo que caduca primero, aprovecha sobras en tortillas y arroces, y congela lo que no vayas a usar. Cada alimento que no tiras es dinero que no tienes que volver a gastar.

Compra con estrategia

Ve al súper después de comer, una sola vez por semana, y aprovecha ofertas solo de lo que ya consumes. Los mercados y fruterías de barrio suelen ser más baratos en frescos que las grandes superficies. Ir con hambre y sin lista es la forma más cara de hacer la compra.

Aplica estos trucos durante un mes y compara tu gasto: la mayoría de las familias se sorprende al ver un 25-30 % menos en 2026. Ahorrar en la compra no es comer peor —es comprar más inteligente—.