El 80 % de las recargas de un coche eléctrico se hacen en casa, de noche, mientras duermes. Es más barato y más cómodo que cualquier gasolinera, pero conviene entender las opciones antes de instalar nada.
Los tres niveles de carga
Nivel 1: un enchufe normal. Carga a 2–3 kW; una noche entera da para 100–150 km. Vale para empezar si haces pocos kilómetros. Nivel 2: wallbox dedicado (7,4 kW). Carga completa en 6–8 horas: la opción ideal para casi todos. Nivel 3: carga rápida en corriente continua. Solo en estaciones públicas; en casa no tiene sentido por coste y potencia requerida.
Cuánto cuesta instalar un wallbox
El cargador en sí cuesta entre 400 y 900 €, y la instalación por un electricista certificado otros 300–800 € según la distancia al cuadro eléctrico y si hay que reforzarlo. Pide siempre presupuesto con visita previa: las sorpresas aparecen en garajes comunitarios antiguos. Buena noticia: muchos países ofrecen ayudas que cubren el 30–70 % del coste; consúltalas antes de comprar, porque algunas exigen solicitarlas por adelantado.
El ahorro real: la tarifa nocturna
Aquí está el truco que más dinero ahorra: contrata una tarifa con discriminación horaria y programa la carga de madrugada. Cargar 50 kWh de noche puede costar 3–4 € frente a 8–10 € en hora punta, y muchísimo menos que la gasolina equivalente. Casi todos los coches y wallbox permiten programar el horario desde una app: configúralo una vez y olvídate.
Consejos de principiante
No cargues al 100 % a diario: mantener la batería entre el 20 % y el 80 % alarga su vida útil; reserva el 100 % para viajes largos. Si vives en comunidad de vecinos, la ley en muchos países te ampara para instalar tu punto, pero avisa por escrito a la comunidad. Y guarda el cable de emergencia en el maletero: en un viaje, un enchufe cualquiera te puede sacar de un apuro.
Empieza simple: usa el enchufe normal el primer mes para medir tu consumo real y luego decide si necesitas el wallbox. Muchos conductores descubren que con la carga lenta nocturna ya tienen suficiente.