Un grifo que gotea, una pared con agujeros o una puerta que chirría no necesitan un profesional: con herramientas básicas y un poco de paciencia lo arreglas tú mismo. El 80% de las reparaciones domésticas son más fáciles de lo que parecen.
Tu kit básico de herramientas
Con un taladro, un juego de destornilladores, un martillo, una llave inglesa, cinta métrica, nivel y masilla ya cubres casi todo. Compra calidad media: lo barato se rompe y sale caro. Un buen kit básico es una inversión que se amortiza con la primera reparación.
Grifos que gotean: solución en 15 minutos
Cierra la llave de paso, desmonta el grifo y cambia la junta o el cartucho desgastado, que cuesta pocos euros en cualquier ferretería. Vuelve a montar y abre el agua. Un grifo que gotea puede desperdiciar miles de litros al año: arréglalo hoy.
Agujeros y grietas en la pared
Rellena los agujeros pequeños con masilla, deja secar, lija suavemente y pinta. Para grietas grandes usa malla de refuerzo antes de la masilla. La paciencia con el secado es el secreto de un acabado invisible.
Puertas que chirrían o no cierran
Unas gotas de aceite en las bisagras eliminan el chirrido al instante. Si la puerta roza, aprieta los tornillos de las bisagras o lija ligeramente el borde. Empieza siempre por lo más simple: el 90% de las puertas se arreglan con aceite y un destornillador.
Enchufes e interruptores sueltos
Con la corriente cortada desde el cuadro eléctrico, aprieta los tornillos del marco o cambia el mecanismo si está roto. Es una tarea de diez minutos. La seguridad primero: corta siempre la luz antes de tocar cualquier instalación eléctrica.
Cuándo llamar a un profesional
Si hay que tocar el cuadro eléctrico principal, tuberías empotradas con fugas importantes o problemas estructurales, no arriesgues: llama a un experto. Saber cuándo parar es tan importante como saber cómo empezar.