Fotos en la nube, redes sociales, cuentas bancarias online, criptomonedas: tu vida digital vale más de lo que crees. Sin un plan, tus familiares pueden tardar meses en acceder a tus cuentas o perder para siempre recuerdos irreemplazables. La planificación de la herencia digital es sencilla y te da tranquilidad. Esto es lo que debes hacer.
Haz un inventario de tu vida digital
Apunta todas tus cuentas importantes: email, redes sociales, banca online, almacenamiento en la nube, suscripciones y cualquier activo digital con valor (dominios, tiendas online, criptomonedas). No necesitas escribir las contraseñas en el papel: basta con la lista. Usa un gestor de contraseñas con función de acceso de emergencia, que permite a una persona de confianza entrar si algo te ocurre. Anota también dónde guardas archivos importantes, como escrituras digitalizadas o pólizas de seguro.
Configura los legados de las grandes plataformas
Google, Apple y Facebook ofrecen opciones de "contacto de legado": designas a alguien que podrá acceder o cerrar tu cuenta cuando fallezcas. Configúralo hoy mismo: tarda cinco minutos y evita trámites dolorosos a tu familia. Decide también qué quieres que pase con tus perfiles: ¿borrarlos, conservarlos como recuerdo o transferirlos? Anota tu decisión en el documento de instrucciones.
Deja instrucciones claras por escrito
Redacta un documento con tus deseos: qué cuentas cerrar, cuáles conservar, quién se queda con tus fotos y archivos. Guárdalo junto a tu testamento o con tu persona de confianza. En España, puedes incluir disposiciones digitales en tu testamento ante notario para que tengan plena validez legal.
Revisa tu plan cada año
Las cuentas cambian: abres servicios nuevos, cierras otros, cambias de banco. Dedica un rato al año a actualizar tu inventario y tus contactos de legado. Es un trámite pequeño que ahorra a tu familia un dolor de cabeza enorme en el momento más difícil.