Unas cortinas bien colgadas transforman cualquier habitación, mientras que unas mal medidas la arruinan. Con estas técnicas profesionales conseguirás un acabado de revista sin contratar a nadie.
Mide la ventana correctamente
Mide el ancho del marco y añade 15 a 20 cm por cada lado para que la cortina cubra bien. Para el largo, decide si quieres que roce el suelo, llegue al alféizar o caiga hasta el suelo. Medir dos veces y comprar una: la regla de oro de las cortinas.
Coloca la barra alta y ancha
El truco profesional: monta la barra de 10 a 15 cm por encima del marco y más ancha que la ventana. Esto hace que la ventana parezca más grande y la habitación más alta. Una barra alta y ancha agranda visualmente cualquier ventana.
Elige el tipo de barra adecuado
Las barras redondas con anillas son versátiles, los rieles de techo son discretos y perfectos para cortinas pesadas, y las barras extensibles sirven para ventanas estándar sin taladrar. El riel de techo es la opción más elegante para cortinas pesadas.
Calcula el fruncido correcto
Para un fruncido bonito, el ancho total de tela debe ser de 1,5 a 2 veces el ancho de la barra. Menos tela queda plano y pobre; más tela da un plisado lujoso. El doble de tela que de barra: la proporción del plisado perfecto.
Monta con seguridad
Usa tacos adecuados al tipo de pared: los de yeso necesitan tacos especiales. Marca los puntos con nivel para que la barra quede recta. Aprieta bien los soportes antes de colgar. El taco correcto para tu pared evita que la barra se caiga.
El toque final: plancha y ajusta
Plancha las cortinas antes de colgarlas para eliminar arrugas del embalaje. Una vez colgadas, distribuye los pliegues uniformemente y deja que la tela "asiente" unos días. Planchar antes de colgar marca la diferencia entre casero y profesional.