Lo que los planes gratuitos dan de verdad

Los grandes proveedores ofrecen entre 5 y 15 GB gratis, que suena generoso hasta que las fotos y vídeos lo devoran en meses. El espacio gratis funciona mejor como sincronización de documentos activos, no como archivo permanente. Antes de pagar en ningún sitio, revisa qué ocupa tu almacenamiento: los duplicados y las descargas antiguas suelen representar un tercio.

Cuándo vale la pena pagar

Un plan de pago tiene sentido cuando necesitas copia automática de fotos, compartir en familia o historial de documentos. Compara por el precio por cada 100 GB al año, no por el nombre del plan, y mira qué incluye: algunos traen aplicaciones ofimáticas o VPN que cambian la cuenta. La facturación anual suele ser un 15–20 % más barata que la mensual.

Privacidad: lee la letra pequeña

El almacenamiento estándar significa que el proveedor puede acceder técnicamente a tus archivos. Si eso te incomoda, busca opciones con cifrado en el cliente (conocimiento cero), que cifran los archivos en tu dispositivo antes de subirlos. Para documentos muy sensibles, también puedes cifrarlos tú mismo con herramientas gratuitas antes de subirlos.

La regla 3-2-1 sigue ganando

La nube por sí sola es sincronización, no copia de seguridad: borras un archivo y puede desaparecer en todas partes. Sigue la regla 3-2-1: tres copias, en dos medios distintos, una fuera de casa. Una versión práctica: archivos en tu ordenador, copia automática a un disco externo y sincronización en la nube como copia externa. Prueba la restauración una vez al año: una copia que no puedes recuperar es solo esperanza.

Elige una nube principal para el día a día, mantén una copia real fuera de ella y limpia cada trimestre. Tu yo del futuro te lo agradecerá el día que un disco falle.