Un móvil robado, un disco duro que muere o un café derramado sobre el portátil: perder tus fotos y documentos es cuestión de mala suerte, no de si pasará. La solución es sencilla y en muchos casos gratuita: las copias de seguridad en la nube. Esta guía te explica cómo protegerlo todo en una tarde.

Qué debes guardar (y qué no)

Empieza por lo irremplazable: fotos, vídeos familiares y documentos importantes como DNI escaneados, contratos o trabajos. Las apps y los programas se pueden reinstalar; tus recuerdos, no. Haz una lista rápida de tus carpetas críticas antes de elegir servicio: así sabrás cuánto espacio necesitas de verdad.

Elige tu servicio en la nube

Los grandes servicios ofrecen planes gratuitos generosos: entre 5 y 15 GB sin pagar nada, suficientes para documentos y las fotos más valiosas. Si tienes miles de fotos, un plan de pago básico suele costar menos que un café al mes. Elige uno con aplicación para móvil y ordenador para que la copia sea automática en ambos.

Automatiza todo: el mejor backup es el que no piensas

Las copias manuales se olvidan; las automáticas, no. Activa la subida automática de fotos en tu móvil y la sincronización de tu carpeta de documentos en el ordenador. Configúralo una vez y olvídate: el backup perfecto es el invisible, el que ocurre mientras duermes sin que tengas que acordarte.

La regla 3-2-1 de los profesionales

Los expertos recomiendan la regla 3-2-1: 3 copias de lo importante, en 2 soportes distintos (por ejemplo, nube y disco externo) y 1 copia fuera de casa (la nube ya cumple esto). No es paranoia: un incendio o un robo se lleva el ordenador y el disco externo a la vez, pero no la nube.

Comprueba que la copia funciona

Una copia que nunca has probado es una promesa, no una garantía. Una vez al mes, intenta descargar un archivo de prueba desde la nube a otro dispositivo. Si se abre sin problemas, tu sistema funciona. Dedica cinco minutos a esta comprobación: es el paso que casi todo el mundo se salta y el que más disgustos evita.