Aprender a reparar tu bicicleta te ahorra dinero y te evita quedarte tirado en mitad de una ruta. La mayoría de las reparaciones básicas son más fáciles de lo que parecen: con un kit de herramientas sencillo y un poco de práctica, puedes resolver el 80 por ciento de los problemas tú mismo.

1. Arregla un pinchazo como un profesional

El pinchazo es la avería más común. Lleva siempre una cámara de repuesto o un kit de parches, desmontables y una bomba pequeña. Desmonta la rueda, saca la cámara, localiza el pinchazo y coloca el parche, o sustituye la cámara directamente. Antes de montar la rueda, pasa el dedo por dentro del neumático para encontrar el objeto que causó el pinchazo: si no, pincharás la cámara nueva. Practica en casa antes de que te pase en la carretera.

2. Mantén la cadena limpia y engrasada

Una cadena sucia y seca desgasta los piñones y hace que pedalear cueste más. Limpia la cadena con un trapo y desengrasante cada pocas salidas, y aplica lubricante gota a gota en cada eslabón. Una cadena bien lubricada no solo pedalea mejor: alarga la vida de toda la transmisión. Elimina el exceso de aceite con un trapo para que no atrape polvo.

3. Ajusta los frenos regularmente

Los frenos son tu seguridad: revísalos antes de cada salida larga. Si la maneta llega hasta el manillar, el cable está flojo o las pastillas están gastadas. La mayoría de los frenos se ajustan con una simple llave Allen girando el tornillo de tensión. Las pastillas de freno deben tocar la llanta o el disco de forma uniforme: si rozan de lado, la frenada pierde fuerza. Sustituye las pastillas cuando el dibujo desaparezca.

4. Comprueba la presión de los neumáticos

Un neumático con poca presión pincha más fácilmente y hace el pedaleo pesado. Cada cubierta indica su presión recomendada en el lateral. Compruébala con una bomba con manómetro al menos una vez por semana. Rodar con la presión correcta es la forma más barata de ir más rápido y pinchar menos.

Con estos cuatro básicos dominados, tu bici estará siempre lista para rodar. Dedica veinte minutos al mes a una revisión general y alargarás la vida de tu bicicleta años enteros.