Esa foto de tus abuelos, amarillenta y agrietada, puede volver a la vida. Las herramientas de inteligencia artificial actuales reparan grietas, eliminan manchas, mejoran la nitidez y hasta devuelven el color a fotos en blanco y negro. No necesitas ser experto en Photoshop: el flujo es sencillo y en gran parte gratuito.
Paso 1: digitaliza bien la foto
Todo empieza con un buen escaneo. Escanea a 600 ppp como mínimo (1200 si la foto es pequeña) y guarda en TIFF o PNG, nunca en JPG comprimido. Si no tienes escáner, las apps de escaneo con el móvil funcionan sorprendentemente bien: hazlo con luz difusa y evita reflejos. Guarda siempre una copia del original sin tocar antes de empezar a restaurar.
Paso 2: repara daños con IA
Las herramientas de restauración con IA detectan y rellenan grietas, pliegues y zonas perdidas analizando el contexto de la imagen. Empieza con los daños grandes (grietas, manchas) antes de los detalles finos. Si la IA inventa algo raro en una zona —una mano deformada, un fondo extraño—, corrígelo manualmente con la herramienta de clonar de cualquier editor. Menos es más: el objetivo es que parezca la foto original, no una ilustración nueva.
Paso 3: mejora la nitidez y el detalle
Los ampliadores con IA (upscalers) reconstruyen detalle en fotos borrosas o de baja resolución. Úsalos con moderación: un 2x suele bastar, porque exagerar crea texturas plásticas en la piel. Después, ajusta el contraste y recupera las sombras con cuidado: las fotos antiguas suelen tener los negros empastados y los blancos quemados.
Paso 4: colorízala (opcional)
Colorear una foto en blanco y negro con IA es casi mágico, pero recuerda: los colores son una interpretación, no la realidad histórica. Revisa el resultado: la piel no debe verse naranja ni el cielo violeta. Muchas herramientas permiten ajustar zonas manualmente. Guarda siempre también la versión en blanco y negro restaurada: tiene su propio valor documental.
Trucos para resultados naturales
Trabaja por capas y compara con el original a menudo. No elimines todo el grano de la foto: un poco de textura la mantiene auténtica. Respeta las imperfecciones pequeñas que cuentan historia (una arruga, una mancha leve). Y cuando la compartas con la familia, etiqueta quién aparece en cada foto: esa información vale tanto como la restauración.